
Eres Irremplazable
El nuevo compañero invisible Las reglas del trabajo han cambiado, pero nadie te ha enviado el nuevo manual. Si estás leyendo esto, probablemente sientes algo extraño en el ambiente de tu oficina, o en la videollamada desde tu salón. No es pánico, todavía. Es más bien una inquietud sorda, como el zumbido de un motor que no apagas del todo. Ves correos que se redactan solos, informes que aparecen antes de lo que tardarías en leerlos, compañeros que producen el doble en la mitad de tiempo. Y te preguntas, quizás en voz baja para que nadie te oiga: ¿sigo siendo necesario?
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